El comercio

El Comercio: Campañas por la libertad, la educación y la patria

A lo largo de estos 182 años, El Comercio ha sido un irrestricto defensor de la libertad, la dignidad de la persona humana, la educación y la mejora de la calidad de vida en el Perú, tal como lo demuestran las innumerables campañas desarrolladas a lo largo de su historia.

Por: Jorge Paredes Laos

I. Contra la esclavitud

En 1839, el año en que apareció este Diario, el Perú todavía arrastraba un pesado lastre social y moral heredado del régimen colonial: la esclavitud de miles de hombres, mujeres y niños de origen africano. Un régimen sostenido por quienes creían que era necesario para garantizar el bienestar económico y la paz social. La campaña contra este flagelo se inicio a comienzos de la década de 1840, cuando se tuvo conocimiento de que acaudalados propietarios de haciendas habían solicitado autorización al Gobierno para introducir nuevos esclavos.

En 1841 El Comercio pidió a las autoridades que en nombre “del honor de América y la suerte de la humanidad” niegue el referido permiso. La lucha fue larga y duró más de una década. En los primeros meses de 1851 hubo revueltas y fugas de esclavos que pedían su libertad en Cañete y Trujillo. Estos hechos motivaron varios editoriales en los que se exhortaba al Gobierno a terminar con tan vergonzosa situación.

En julio de 1851, el presidente Rufino Echenique ordenó la manumisión de ocho esclavos de “mejor conducta”, la mayoría de ellos ancianos. El Comercio editorializó el 28 y 29 de julio al respecto y calificó el hecho “como un rayo de esperanza”, pero enfatizó que no era suficiente.

Un hecho que abonaría a la causa abolicionista sería la publicación por entregas de la novela “La cabaña del Tío Tom”, de la estadounidense Isabel Harriet Beecher-Stowe (1812-1896), que apareció en la sección Folletín entre el 21 de febrero y el 14 de mayo de 1853. La trata se volvía insostenible, y el 3 de diciembre de 1854, en medio de la guerra civil contra Echenique, el mariscal Ramón Castilla anunció en Huancayo la abolición incondicional de la esclavitud. Entonces, este Diario celebró el decreto y presionó después a Castilla para que cumpla su palabra. El 28 de julio de 1855, El Comercio anunció con júbilo que habían desaparecido en el Perú “dos crueles injusticias, dos abusos horribles”: la esclavitud y el tributo indígena.

II. A favor de los coolies chinos

El Comercio también se opuso a la esclavitud encubierta de los inmigrantes chinos, conocidos como coolies. En 1870 hubo una gran rebelión de estos trabajadores forzados en Pativilca, Barranca. El gobierno envió al Ejército a sofocar el botín y provocó la muerte de más de trescientos inmigrantes. El Comercio expresó su protesta por estos hechos, y durante 1873 y 1874 publicaría más de cuarenta editoriales para alertar sobre la situación de estos ciudadanos en nuestro país y para abogar por el trato justo de estos colonos. De esta manera, se denunciaba el desprestigio internacional del Perú por permitir “el inhumano e inmoral” negocio que operaba bajo el nombre eufemístico de “inmigración libre de asiáticos”.

III. A favor de la vacunación

La higiene y la salud pública siempre fueron una preocupación de este Diario desde el siglo XIX. Desde 1844 El Comercio impulsó una larga campaña de vacunación contra la viruela que duró hasta los años 30 del siglo XX. Pasada la guerra con Chile, durante el gobierno de Nicolás de Piérola, en 1896, se reinició la vacunación y este diario apoyó esta iniciativa. Luego, se creó una sección diaria llamada “Vacuna”, en la que se informaba en qué lugares —boticas y mercados— se inmunizaba contra la viruela. Asimismo, como recuerda el historiador Héctor López Martínez, El Comercio apoyó las iniciativas en salubridad, contra enfermedades endémicas como la malaria, y dio gran cobertura a la llegada del médico estadounidense William Gorjas para iniciar trabajos de saneamiento en Lima y en Piura. Entre los años 1905 y 1910 también realizó campañas para erradicar roedores y paliar la epidemia de peste bubónica en Lima y el Callao. Con el tiempo, este Diario apoyó la lucha contra enfermedades venéreas como la sífilis y durante el primer gobierno de Fernando Belaunde (1963-1968) desarrolló una campaña de vacunación contra la polio. Estas cruzadas por la salud pública se repiten, ahora, en la lucha contra la pandemia de COVID-19.

IV. La campaña pro marina

En 1959 fueron dados de baja por la Marina de Guerra del Perú los cruceros Grau y Bolognesi y no había financiamiento para adquirir los buques que los reemplazarían. El general Antonio Luna Farreccio propuso realizar una colecta nacional para reunir los fondos para dicha compra. Este diario hizo suya la iniciativa y auspició una campaña a favor de la colecta que fue encargada a la Asociación Nacional Pro Marina.

El 8 de octubre de 1959 —aniversario del combate de Angamos— este Diario anunciaba la salida de “dos mil quinientas damas de diversas instituciones, para ofrecer a los transeúntes escarapelas y banderines que identificaran a quienes habían contribuido con la campaña”. La colecta fue un éxito: se obtuvieron 4,5 millones de soles. El Comercio hizo un seguimiento de las operaciones de compra en Portsmouth, el Reino Unido, y no se detuvo hasta lograr una foto histórica que publicó en primera página el 31 de enero de 1960: la imagen aérea del nuevo buque Grau surcando nuestras aguas, a la altura de Paramonga.

V. Corresponsales escolares

La campaña por la educación ha sido otra de las causas sostenidas por El Comercio a lo largo de su historia. En 1910, por ejemplo, apoyó a alumnos de la Universidad de San Marcos para consolidar el programa de Extensión Universitaria y llevar educación superior a obreros y trabajadores. Durante 1912 y 1913, se publicó todos los domingos una sección dedicada a la “Extensión Universitaria” y otra a “Lecturas populares”. Una de las campañas más importantes a favor de la educación se inició el 11 de noviembre de 1984 cuando apareció, por primera vez, la página “Escolar”, en la que niños y jóvenes podían expresar sus opiniones y contar lo que ocurría en sus colegios y comunidades.

Un año después, el 23 de agosto de 1985, la primera promoción de Corresponsales Escolares recibía sus credenciales, iniciándose un proyecto innovador que vinculaba el periodismo con la escuela. Con el apoyo entusiasta de profesores, directores de colegios de Lima y otras ciudades del país, y periodistas de esta casa, en 2002 el programa contaba con un sitio web, y con la participación de 1.250 escolares. Un programa que este Diario ha relanzado este 2021 con el apoyo de Unicef para promover en niños y adolescentes, en estos tiempos difíciles de pandemia y crisis, la práctica periodística, la vocación de servicio y la búsqueda de la verdad.

VI. Por los derechos de la mujer

En 1917 El Comercio ya reclamaba leyes a favor del trabajo de las mujeres. En un editorial de ese año, expresaba “El no poseerlas hasta hoy —leyes protectoras del trabajo femenino e infantil— es solo obra de nuestra desidia”. Y el 6 de setiembre de 1955 celebraba el voto femenino y titulaba: “mujer peruana participará en el engrandecimiento del país”. En tiempos recientes, el diario ha apoyado sostenidamente, los movimientos y acciones que buscan erradicar la violencia de género. El 13 de agosto de 2016, bajo el título de “Marcha crucial”, este Diario editorializaba sobre el movimiento Ni Una Menos: “Hoy tendrá lugar en varias ciudades del país un acto de enorme importancia: la marcha Ni Una Menos, contra la violencia, acoso y discriminación de las mujeres. Impactada por algunos casos recientes de escandalosa agresión de este tipo frente a los que luego la justicia procedió con indulgencia que lindaba con la complicidad, una porción considerable de la ciudadanía ha decidido por fin reaccionar contra esta terrible realidad, pero lo cierto es que todos sabemos que esta nos afecta desde hace mucho más tiempo que el que los registros periodísticos indican”.

Al respecto, se mantiene en línea una campaña como Estamos Hartas en la que se presentan informes especiales que denuncian la violencia contra la mujer y se reciben denuncias de acoso y agresión y delitos relacionados con esta problemática.

VII. El programa de audiencias públicas

Desde su fundación, El Comercio siempre se ha caracterizado por su vocación de servicio ante sus lectores. Así, el 9 de agosto del 2002, inició su Programa de Audiencias Públicas para fomentar la participación ciudadana como un mecanismo de fortalecimiento del sistema democrático. Entre los años 2008 y 2013, se desarrollaron múltiples audiencias vecinales, regionales y nacionales, así como foros universitarios, bajo el impulso del doctor Francisco Miró Quesada R. La primera de ellas, desarrollada en el distrito de Jesús María, contó con la participación de 300 vecinos. En estas sesiones los peruanos y peruanas pudieron manifestarse libremente en temas de seguridad ciudadana, transporte público, crecimiento urbano, entre otros. En once años de audiencias públicas participaron más de 72.816 personas y se realizaron más de 130 encuentros entre vecinos, autoridades y público en general.

VIII. No Te Pases

La situación caótica y crítica del transporte en Lima y otras ciudades del país, que cada día causa la muerte de decenas de peruanos, motivó en abril de 2018 el inicio de la campaña #No Te Pases que, a la fecha, a través de más de 300 informes periodísticos y 70 reportajes de contenido audiovisual —como Brevete para un ciego o La ‘bestia’ de Petit Thouars—, ha denunciado no solo la tierra de nadie que existe en el tránsito capitalino, sino también la acción de ciertas autoridades y mafias que no quieren que la situación cambie.

La campaña de este Diario ha recibido reconocimientos de la Asociación Internacional de Medios de Noticias (INMA) y premio Effie de Plata 2019 y el Premio Nacional de Periodismo.

IX. Por la libertad de expresión

La defensa de la libertad de expresión es una de las misiones de El Comercio desde su fundación. Se trata de un objetivo por el que este Diario ha batallado siempre, y por ello ha sufrido ataques y represalias de regímenes autoritarios de distintas tendencias, que no pueden convivir con una prensa libre. Entre los momentos más difíciles, como recuerda el historiador López Martínez, se encuentra la clausura de este Diario por Piérola, en 1880, en plena guerra con Chile. Este Diario permaneció cerrado hasta el 23 de octubre de 1883, cuando reapareció tras el retiro de las tropas chilenas y cuando la bandera peruana volvió a flamear en Palacio de Gobierno. Otro hecho lamentable sucedió en 1919, luego del golpe de Augusto B. Leguía, cuyos partidarios azuzaron a la multitud para atacar medios independientes. El 10 de setiembre una turba atacó e incendió los locales de La Prensa y El Comercio ante la impasividad de la policía. En la década de 1970, durante el gobierno de facto del general Juan Velasco, otra vez la libertad de expresión fue amenazada, lo que derivó en la confiscación de los medios el 26 de julio de 1974. Por eso, la vigencia de la frase de Alejandro Miró Quesada G.: “la libertad de prensa es como un frondoso árbol debajo de cuyas ramas se cobijan todas las otras libertades”.

X. El plan Perú y otras campañas

El 27 de junio de 1956, El Comercio inició una de sus campañas más recordadas: El Plan del Perú. A lo largo de tres años, un equipo de este Diario y especialistas, liderados por el doctor Alejandro Miró Quesada Garland recorrieron cada pueblo, provincia y departamento del país para conocer los problemas de cada lugar y proponer soluciones. Se cubrieron más de 100.000 kilómetros del territorio nacional, se tomaron alrededor de 15.000 fotografías y se hicieron más de 4.000 reportajes. La agencia Associated Press la calificó “como una de las empresas más singulares de su género”. Otras campañas de este Diario en épocas recientes estuvieron orientadas al ornato de la ciudad —Parques y Jardines (1996)–, o a revalorar el pasado y la identidad de la capital —Lima Milenaria (2011)— y en épocas más antiguas se abogó por la libertad de los colonos polinesios, los canacas (1862), se buscó tecnificar la Policía (1916), fomentar la construcción de caminos (1917) o promover la arborización de Lima (1911), entre muchas otras iniciativas más.